jueves, 30 de julio de 2015

Tartanedo, un buen final

Mientras que para algunos las fuerzas ya menguaron hace días, o por lo menos llegando con la reserva, para ellos las energías siguen intactas para sus fiestas. Son las últimas, el cierre del telón, pero la gente de Tartanedo tiene la fuerza suficiente para, no solo aguantar 3 días de fiesta, sino que también, dan el 110%, o más, cada día. Se les queda corto el mes de Agosto, incluso

Tienen un buen inicio. Un dulce inicio. Los rollos de la santa son, sin duda, el indicador que esto ha empezado. Una torta redonda con azúcar esperada por todos. El cariño que pone la gente en su proceso, es igualable a su sabor. Quizá también ayuda el moscatel para “empujar”. La mezcla consigue un gusto especial.

Y el esfuerzo se traduce en buenas pujas. Las subastas dan un punto de interés al día. ¡Menuda subida! ¡Éste se quiere quedar todo! ¿Qué cantidad han dicho? Voy a poner unos euros a ver si gano. Y todo esto, amenizado por una charanga. Y no será la última. Un momento lúdico pero con buenos fines, ya que todo lo ganado va para realizar diferentes actividades para las fiestas. 

Desde el día 18, que es cuando empieza, hasta el día 23, no pensar que no hay nada por medio. Los juegos, como en todos los pueblos, son la animación de los días. Aunque, por encima de todos, resalte el mus, con un jamón como gran premio. En los últimos años, también, se amenizan las noches con un cine para todos los habitantes. Al menos, de este modo, la espera se hace más corta.

Nos plantamos ya en el día 23. Tras las actividades infantiles de la tarde, llega el chupinazo, por lo que ya sabemos que lo bueno llega. La charanga abre paso por un pueblo disfrazado, donde corre sangría, que he tenido el gusto de probar, hasta llegar al pilón del pueblo, donde a los nuevos mayos y a los nuevos habitantes, se les da la bienvenida con un buen chapuzón. Un poco de agua siempre sienta bien en esos calurosos días.

Tras esto, se elige al mejor disfraz. Ya que al menos han hecho el esfuerzo de buscar un buen atuendo para el día, al menos que se valore. Da igual si es solo, por parejas o por grupos. Hay gente con mucha imaginación. Algunos hasta se pueden decir que son tan estrafalarios como graciosos. Da igual cómo te siente, lo importante es divertirse. El pregón, es el colofón a esta tarde.

Primer día de orquesta. La trilogía de orquestas empieza esa misma noche. Es uno de los momentos más esperados para la gente de Tartanedo. Aunque lo difícil es el “madrugar” al día siguiente para la misa en honor a San Bartolomé, el patrón del pueblo. Dormir es de cobardes. Y más en estos días. Por la tarde, como anticipo de la segunda, y penúltima, noche de orquesta, baile por la tarde para los más marchosos.

Día 25. Antes de la tercera parada en otra noche de orquesta, por la tarde, los más valientes se preparan para un concurso de baile. Expertos y menos expertos, intentan ganar ante la atenta mirada de sus vecinos. Hacerlo bien o hacerlo mal, como en otros casos, es lo de menos, pero sin duda ser el mejor bailando pasodobles, debe ser un buen subidón moral en el baile estrella por excelencia.

Como víspera de una noche con sabor agridulce (una gran noche, pero sabiendo que esto se termina), en el frontón, antes de que suena la música, los casados hacen una cena para ellos. Es su momento, sin duda. Charlas, risas y calma durante esos momentos. Todo listo para las últimos acordes del año, no solo para la gente de Tartanedo, sino también para el resto de los habituales veraneantes de la zona.

Cuando el sol ya ha salido y muchos ya están recogiéndose, los mayos hacen su aparición. Recogiendo flores de las eras, hacen un pequeño ramo y van a casa de su chica elegida, cantando en honor a esta tradición. Y son correspondidos con un buen desayuno, que nunca está de más tras tantos días de fiesta.

Para el día 26. Todo va terminando. Por el día, misa en la ermita de San Cristóbal, en lo alto de una colina, que le da un toque diferente a la celebración .Y qué mejor modo de terminar con una comida de hermandad en el ejido con todo el pueblo, donde también se entregan los premios a los ganadores de los diferentes juegos.

Y el último día, otra celebración religiosa, está vez en San Gil, una pedanía del pueblo, en otra ermita, como último acto de las fiestas de San Roque.  Una comida, más relajada, en el gran parque que tiene Tartanedo y que tantas veces hemos pasado. Y de postre... una buena chocolate. O merienda, según se mire. Apetece incluso algo diferente para el cuerpo. Todo esto antes de la traca que anuncia, con pena, el final de las fiestas. Un final para que todo el mundo escuche lo sonadas que han sido estas fiestas.

Ahora sí, cuando agoniza ya el mes vacacional por excelencia, decimos hasta luego, que no adiós, a las fiestas de los pueblos hasta el año siguiente. Tartanedo es un gran final para los que pueden disfrutar de tantos días de fiestas. Nostalgia en la despedida. Un necesario final. Pero un buen final.


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