He hablado otras veces de las canciones que nos rodean año
tras año en el pueblo. Las típicas canciones que nos aprendimos un verano de
tanto escucharla de orquesta a orquesta, de pueblo en pueblo. Canciones que se
han quedado para siempre en nuestra memoria. Muchas de ellas han sobrevivido
con el paso del tiempo. Y eso que algunas están bien entradas en años.
La odiosa, fobia personal, “Fiesta pagana” de Mago de Oz.
Las dos clásicas canciones de Ska – P: “El vals del obrero” y “Cannabis”. También
repudiadas por este cada vez más crítico escritor. “Vicio” de Reincidentes. Ese
grito de “No hay tregua”, de Barricada, que perdura. “Dolores de llamaba Lola”,
de los eternos Los Suaves. Estas, y alguna más, no suelen fallar nunca.
Pero hay otras que sí. El tiempo pasa hasta para estos hits.
Canciones que antes siempre sonaban se han ido quedando a un lado. Sonando casi
de forma testimonial durante el verano. Alguna orquesta se acuerda… pero solo
una. Y este verano se ha incorporado alguna más a las que ya tenía en mente.
Sin duda, la gran damnificada de este año ha sido
“Chiquilla” de Seguridad Social. Quizá es solo un aviso, pero solo la recuerdo
escasamente un par de veces. Ha ido siendo relegada al horario intermedio de
orquestas. La transición entre canciones más poperas con el rock clásico. Para
ir abriendo boca. Pero este año ha sido desplazada del repertorio habitual.
Cuando pensé en esta lista, pensé, sobretodo en dos. Uno de
ellos era Loquillo. Los gatos ya no maúllan temas del Loco. “El ritmo de
garaje” ya lleva años silenciado y, en este caso, no tiene mucha pinta de
volver. Como tampoco se escucha esa historia de amor cantada en un “Cadillac
solitario”. Los dos temas más famosos del espigado cantante barcelonés han sido
apartados de las noches de agosto.
Como tampoco suena ya un tema que, personalmente, me
transmitía energía como “Hormigón, mujeres y alcohol”. Bueno, seguramente el
lector la conoce como “Litros de alcohol”, aunque su nombre original es el que
he mencionado antes, de Ramoncín. Quizás el SGAE le ha pasado factura, pero no
debería privarnos de esta canción que ha sonado, que yo recuerde, solo una vez
en todo el verano.
Otros que han perdido su presencia, por partida doble han
sido Medina Azahara. “Todo tiene su fin” como indicaba uno de sus dos temas más
reconocibles. Premonitorio sin duda. Y cuando una ya no suena, la otra,
tampoco, ya que solían sonar una detrás de otra. “Necesito respirar”, la otra
mitad, por llamarlo de algún modo, que también desaparece. Aunque no del todo,
ya que han sonado una vez este verano.
“So payaso”. Eso nos decía Extremoduro en una de sus
canciones. Otra que se une a la lista. Aunque ha sonado más veces que las antes
mencionadas, no han sido muchas más. Han dejado de tocarla paulatinamente. Ya
solamente con los primeros acordes sabíamos que la iban a tocar. Pero, por lo
visto, ese momento cada vez ocurre menos. Ha perdido protagonismo en detrimento
de “Jesucristo García”, que aún se salva de la crema, y “Salir” (beber, el
rollo de siempre).
Y termino con una que me gusta mucho, que el año pasado
escuché un par de veces, pero este año ninguna. “Años 80” de Los Piratas. Una
canción con la que me venía arriba, que tampoco es muy habitual, de hecho, no
ha tenido ni continuidad, pero que cuando la escuchaba por nuestros pueblos me
daba un buen subidón. Una de esas que no son tan clásicas como las que todos
sabemos, pero que da gusto escuchar. Sobre todo si llevabas meses sin oírla,
como era el caso.
Y, por el contrario, celebro, y de qué manera, la “vuelta” de
otro clásico que se estaba perdiendo como
“Blanco y negro” de Barricada. Una canción que había casi desaparecido
del repertorio veraniego, resurgió de sus cenizas y sonó en muchas noches de
este mes de agosto que ya quedó atrás. Quizá sirva como ejemplo de que siempre
acaban volviendo.
Seguramente me habré dejado alguna más por el camino. Los
años irán dejando atrás otros temas que todos sabemos para dar paso a otros. O
algunos nunca dejarán de sonar. Incluso esos odiosos que no queremos escuchar
más. Esos nunca. Pero siempre es bueno no olvidarse de esas canciones que han
estado tantos años y que, aunque no suenen, no dejaremos que acaben siendo
canciones olvidadas.