De Concha se puede decir que, y ya entenderéis por qué,
empiezan fuerte. En el ecuador de esa primera semana de fiestas, todo el mundo
sabe, desde hace unos años, que el día 13 son sus fiestas. Sin duda, tras
varios años de ausencia, una gran elección. Año tras año es uno de esos pueblos
que siempre llena su plaza. Son unos cuantos que se dejan cuerpo y alma por su
pueblo y se nota.
En otros pueblos, los días de orquesta empiezan ya unos días
empezados los actos de celebración de sus fiestas, pero en Concha es todo lo
contrario. ¿Qué mejor manera de empezar las fiestas de San Roque con música?
Es, sin duda, lo que les hace diferentes al resto de pueblos: el plato fuerte
para empezar.
Ese día 13 que ya hemos mencionado suele tocar una de las
mejores orquestas de todo el mes por esos pueblos de alrededor. Concentran en
solo ese día lo que otros pueblos hacen en varios y en Concha, lo saben.
Calidad antes que cantidad. Y la hay. Buena música que finaliza, como no podía
ser de otra manera, en su peña. O se puede decir, en su bar. Otra cosa
diferente.
Otra cosa que hay que aprender de ellos es que el día 14,
después de darlo todo en sus fiestas, es que hay que tomarse un día de
tranquilidad. Alguien de Concha se exprime, y de qué manera, durante la noche
anterior, por lo que hay que tener tiempo para estar fresco para el resto de
días. Inteligentes son, desde luego.
Aunque, realmente, no están parados. Durante esos días se
realizan los juegos típicos de la zona. El frontón es el deporte estrella del
pueblo, como no podía ser de otra manera. Son muchos los que se esfuerzan para
ganar, pero solo uno lo consigue. Y otro que va ganando su sitio. El campeonato
de fútbol infantil se lleva unos años realizándose con éxito de participantes.
Todos los niños de alrededores quieren disputarlo.
Tras la finalización de todas estas actividades, por la
noche, se baja para una cena por todo lo alto. Son las fiestas, por lo que no
se escatima en gastos. Ni en variedad. Ni en agua. Una mariscada para reponer
fuerzas tras una larga noche. O todo tipo de tapas. Quedan satisfechos. Un rato
de intimidad entre algunos habitantes.
Tras esos dos días, el día 15, se hace la misa en honor a la
Virgen. Algo tan tradicional como los aperitivos de después. Un buen vermú,
rodeado de toda la gente, siempre apetece. Un momento de charla, de
tranquilidad. Y una cerveza para refrescarse. O cualquier tipo de bebida, vaya.
Un día de pueblo.
Y también una noche. En la plaza del pueblo, se juntan los
habitantes para la cena popular del bocadillo. En vísperas de acabar las fiestas,
la gente de Concha come bocadillos de todo tipo. En lo sencillo, está el buen
gusto. Y los que mejor entran por esas fechas, la verdad. Hermandad durante
todas estas horas.
El 16, hay que hacer honores al patrón del pueblo. El último
día, los feligreses, y los no tanto, van a la misa por San Roque. Y tras ella,
la procesión por todo el pueblo. Es el último día y el pueblo se vuelca con su
Santo. La mejor manera de terminar las fiestas que el día del patrón en su día.
Pero no es el último acto.
Por la noche, de nuevo, hermandad en Concha. Una más. Cena
popular para terminar. Pero no con cualquier cosa. Una caldereta de ternera de
la tierra. Y si hay algo bueno por la zona es la carne, entre otras cosas. Algo
que deja un buen sabor de boca. El estómago lleno, a esas alturas. Y música
para las últimas horas, a cargo de una disco-móvil, para ambientar el momento.
Canciones para todas las edades. Todo el pueblo unido para dar por finalizadas
las fiestas.
El orden de los factores, no altera el producto. Eso hay que
pensar de este pueblo. Empiezan con el plato fuerte, pero eso no significa que
decaigan sus fiestas. Al contrario. Hace que se valoren más. Un día de
orquestas… ¡pero qué día! Como también hay que destacar el hermanamiento
general. Porque no solo la música importa en las fiestas. Y eso, lo saben en
Concha.
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