Todo lo que tiene un principio tiene un final. Y ya hemos
llegado. Ya se terminó todo. Quedarán más fiestas por sitios más apartados,
pero para muchos, el final ya llegó. Más rápido de lo que uno se pudiera imaginar.
Un agosto crepuscular nos avisa del cierre del telón. Las
orquestas ya dejaron de tocar. No habrá más música en los frontones, ni más
chiringuitos a los que pedir cubatas. Quien lo haga claro. Los pueblos vuelven
a quedarse vacíos. Los pocos que aún aguantaban con gente a estas alturas. El
octavo mes del año se vuelve a escapar.
La vuelta a casa se hace dura. Cruel. La maleta pesa como si
de plomo fuera. Hace unas semanas resultaba más fácil. En ella metes todos esos
momentos que has pasado estos días. Vuelve más llena que antes. Y no quieres
cerrarla. Aunque cada año sabes que este momento llegará, es inevitable pasar
por este trago.
Estás ausente en el coche. Muchos kilómetros en el más
absoluto silencio. Tu móvil echa chispas. El típico grupo con tu gente no para.
Y más cuando hace nada estaban contigo. Todos habláis de lo mismo. Tan cerca
pero tan lejos a la vez. Como esos días que pasasteis hace escasas fechas.
No ha cambiado tu habitación. Pero se te hace extraño. Como
si estuvieras en un lugar desconocido. Parece años desde que te marchaste pero
apenas fueron unos días. Se te hace tan pequeña tu habitación. Incluso tu
ciudad. Todo parece tan distinto aunque es el mismo sitio que habitas día tras
día.
No quieres hacer nada. Solo quieres quedarte en casa. Que
diferencia de hace escasas horas que no estabas nunca en ella. Las amistades de
aquí tendrán que esperar más tiempo. Depresión post-vacaciones le llaman. Tu
cabeza está lleno de nuevos recuerdos que no se van de tu cabeza. Ni se irán.
Solo dejarán de chillar con el tiempo. Pero aún es pronto para eso.
Pero no todo es negativo. Vuelves con pilas cargas. Nuevas
energías. Tienes retos por delante. Vendrán nuevas situaciones que afrontar.
Nueva gente que aparecerá. E incluso el amor, dicen. Hay tantas cosas allí
fuera que sería un error dejarlas escapar. Vendrán buenos tiempos, lo aseguro.
El tiempo pasará. Tan rápido como el mes que está a punto de
dejarnos. En poco tiempo llegarán las navidades. Está lejano, pero llegará más
pronto de lo que imaginas. Pasará el invierno. Dejaremos paulatinamente las
prendas de abrigo que ahora tenemos más que olvidadas. Pasará el tiempo y
volverá el verano.
Aún queda tiempo hasta el próximo agosto. Lo sé. Pero volverás
a ver pronto a esa gente que te hace tan feliz unos días. Como también volverán
esos momentos que no olvidarás. Y volverá a haber otro principio. Tiempo al
tiempo. Volverás a vivir ese verano inolvidable.