Las fiestas de Hinojosa son, quizá, las que mejor colocadas
están en el calendario. El ecuador del mes de Agosto. En el ecuador de toda las
fiestas. Muchas veces, coge puente por medio. Suele haber mucha asistencia de
veraneantes por ese motivo. Han pasado varios días, pero aún quedan otros
tantos. Las fiestas están en uno de sus puntos álgidos.
Las charangas, en muchos pueblos, no son más que parte de
las fiestas pero sin ninguna relevancia. Pero no en Hinojosa. El día 14 se
inician las fiestas con disfraces infantiles, que solo es un aperitivo de lo
viene esa misma tarde. La ya mencionada charanga se hace dueño del momento. El
famoso “Conejo de la Loles” ha dejado marcado al pueblo con sus canciones y su
saber hacer.
La música suena a ritmo de tragos de la famosa sangría que
se sirve para la ocasión. Uno de los momentos de sus fiestas. Hasta que llega
el pregón. Uno de los más extensos del lugar. Al finalizar éste, ya, por fin,
se inicia, de forma oficial, las fiestas de Hinojosa. La vuelta al pueblo dada
con la charanga, el resto de actos y la sangría, ha llevado la tarde hasta la
noche en un instante.
El día de la Virgen, el día 15, se inicia con una misa en la
iglesia de arriba del pueblo. Es una de las tantas misas que se celebran en
esos días. Y, quitando los típicos juegos de la zona, el resto del día era de
calma tensa por lo que se avecinaba esa misma noche. La orquesta fuerte llegaba
ese día. El pueblo suma muchísima gente por la festividad del día. ¿Bar o
chiringuito? Es lo única duda que puedes tener.
La misa por San Roque, el día siguiente, el 16, es la más
importante. La del patrón del pueblo. Una misa especial. Una misa baturra que
da un toque especial a la celebración. No merece menos. Cuando termina, se
rifan los palos para ver quien quiere organizar las fiestas el año que viene.
Un momento importante para el pueblo, ya que hay que seguir manteniendo eso que
todo el mundo desea que llegue.
Por la noche, segundo día de orquestas. A veces no tan
brillante como la anterior, pero la mayoría de veces no se queda atrás. Y
también es la noche de los disfraces. La gente de allí lleva tiempo preparando
un buen disfraz para lucirlo ese día. Grupos enteros con un buen curro detrás.
El tema es lo de menos, lo importante es llevar algo distinto, algo arriesgado,
algo divertido.
Los trasnochadores se juntan con las madrugadoras. Es el día
de la comida popular. El plato tradicional era el de carne con patatas.
Antiguamente, las mayores del lugar, quedaban bien pronto para empezar a pelar
las patatas de cara a la comida de horas después. Con el paso del tiempo,
finalmente, fue variando el menú. Lo importante, claro, es que todo el pueblo
se junte en el frontón para compartir esos instantes.
Por la tarde, los niños tienen su último momento con su
parque infantil. Los juegos van terminando. El guiñote es el juego estrella.
Dura competición entre los más expertos del lugar, contra algunos jugadores
ocasionales. Las cartas marcan la pericia de la pareja. Y juegos innovadores
como el torneo del Pro Evolution Soccer. En la variedad está el gusto. Y da
oportunidades para todo tipo de generaciones.
Y se acaba el día 18. Se celebra una romería hasta Santa
Catalina, donde se celebra una misa. El último acto religioso de las fiestas.
Una vez finalizada, los asistentes hacen un picnic en el lugar, aprovechando el
más que seguro buen tiempo y el paisaje. Un punto de naturaleza para poner
punto y final a las fiestas.
Hinojosa sabe aprovechar su situación en el calendario como
nadie. Sabe atraer a todo el mundo y suele ser un día de encuentro para los que
no van muchos días. El festivo del mes es el que va más gente. Y a Hinojosa que
van. No solo disfrutan de la orquesta, sino también de la previa. Desde el
primer día. Su entusiasmo es digo de admirar.
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