domingo, 26 de julio de 2015

Hinojosa, el ecuador del sueño

Las fiestas de Hinojosa son, quizá, las que mejor colocadas están en el calendario. El ecuador del mes de Agosto. En el ecuador de toda las fiestas. Muchas veces, coge puente por medio. Suele haber mucha asistencia de veraneantes por ese motivo. Han pasado varios días, pero aún quedan otros tantos. Las fiestas están en uno de sus puntos álgidos.

Las charangas, en muchos pueblos, no son más que parte de las fiestas pero sin ninguna relevancia. Pero no en Hinojosa. El día 14 se inician las fiestas con disfraces infantiles, que solo es un aperitivo de lo viene esa misma tarde. La ya mencionada charanga se hace dueño del momento. El famoso “Conejo de la Loles” ha dejado marcado al pueblo con sus canciones y su saber hacer.

La música suena a ritmo de tragos de la famosa sangría que se sirve para la ocasión. Uno de los momentos de sus fiestas. Hasta que llega el pregón. Uno de los más extensos del lugar. Al finalizar éste, ya, por fin, se inicia, de forma oficial, las fiestas de Hinojosa. La vuelta al pueblo dada con la charanga, el resto de actos y la sangría, ha llevado la tarde hasta la noche en un instante.

El día de la Virgen, el día 15, se inicia con una misa en la iglesia de arriba del pueblo. Es una de las tantas misas que se celebran en esos días. Y, quitando los típicos juegos de la zona, el resto del día era de calma tensa por lo que se avecinaba esa misma noche. La orquesta fuerte llegaba ese día. El pueblo suma muchísima gente por la festividad del día. ¿Bar o chiringuito? Es lo única duda que puedes tener.

La misa por San Roque, el día siguiente, el 16, es la más importante. La del patrón del pueblo. Una misa especial. Una misa baturra que da un toque especial a la celebración. No merece menos. Cuando termina, se rifan los palos para ver quien quiere organizar las fiestas el año que viene. Un momento importante para el pueblo, ya que hay que seguir manteniendo eso que todo el mundo desea que llegue.

Por la noche, segundo día de orquestas. A veces no tan brillante como la anterior, pero la mayoría de veces no se queda atrás. Y también es la noche de los disfraces. La gente de allí lleva tiempo preparando un buen disfraz para lucirlo ese día. Grupos enteros con un buen curro detrás. El tema es lo de menos, lo importante es llevar algo distinto, algo arriesgado, algo divertido.

Los trasnochadores se juntan con las madrugadoras. Es el día de la comida popular. El plato tradicional era el de carne con patatas. Antiguamente, las mayores del lugar, quedaban bien pronto para empezar a pelar las patatas de cara a la comida de horas después. Con el paso del tiempo, finalmente, fue variando el menú. Lo importante, claro, es que todo el pueblo se junte en el frontón para compartir esos instantes.

Por la tarde, los niños tienen su último momento con su parque infantil. Los juegos van terminando. El guiñote es el juego estrella. Dura competición entre los más expertos del lugar, contra algunos jugadores ocasionales. Las cartas marcan la pericia de la pareja. Y juegos innovadores como el torneo  del Pro Evolution Soccer. En la variedad está el gusto. Y da oportunidades para todo tipo de generaciones.

Y se acaba el día 18. Se celebra una romería hasta Santa Catalina, donde se celebra una misa. El último acto religioso de las fiestas. Una vez finalizada, los asistentes hacen un picnic en el lugar, aprovechando el más que seguro buen tiempo y el paisaje. Un punto de naturaleza para poner punto y final a las fiestas.


Hinojosa sabe aprovechar su situación en el calendario como nadie. Sabe atraer a todo el mundo y suele ser un día de encuentro para los que no van muchos días. El festivo del mes es el que va más gente. Y a Hinojosa que van. No solo disfrutan de la orquesta, sino también de la previa. Desde el primer día. Su entusiasmo es  digo de admirar.

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