lunes, 29 de junio de 2015

Las sorprendentes fiestas de Torrubia

Este fin de semana, por lo que me dicen, fueron las fiestas de Torrubia. Seguramente, la inmensa mayoría de habituales habitantes veraniegos desconocían cuándo eran las fiestas de este pueblo. Es más, seguramente sea un dato que ni tendrá relevancia para ellos. Pero la tiene para los que las hemos vivido.

Situadas en la última semana de Junio, muy alejadas de las de sus vecinos, pasan inadvertidas y son pocos, muy pocos, los que suelen pasarse por allí que no sean del propio pueblo. Pero a veces hasta habido bastante gente para lo que suele ser habitual. Eso sí, es una pena que sean tan pronto.

Hace más años de los que mi memoria llegaba a recordar, la casualidad hizo que las descubriera. Aprovechando la festividad de San Juan por mis tierras, que no tenía obligaciones y que necesitaba un cambio de aires, pasé varios días en mi siempre querido pueblo. Como tampoco había mucha gente, por no decía nadie, en esas fechas hasta la llegada del fin de semana, hice una de las cosas que más me gusta hacer cuando estoy: coger la bici.

Tras realizar mi recorrido habitual cuando llego (Pasando Hinojosa para llegar a Tartanedo), esta vez seguí hacia delante para hacer un poco más de kilómetros. La siguiente parada era Torrubia. Sorprendido, vi los típicos adornos de fiestas, pero no pensé que habría orquesta. Un lugareño de avanzada edad, tras preguntarme de dónde era, me sacó de dudas: eran las fiestas de Torrubia.

Y allí nos acercamos cuando volvíamos de Molina el Sábado noche. Éramos los 4 únicos forasteros… y nos tocó el Bingo. Solo por eso, ya valió la pena. Desde se momento, ya se convirtió en un clásico, en un mito. Sin ese momento clave, seguramente, estas fiestas quedarían en el olvido. Pero el Bingo cambió todo.

Al año siguiente se sumó más gente de Anchuela e incluso hubo más afluencia que el año anterior. Aunque el año clave fue el siguiente, 2011. Creo que se batió, de largo, el récord de asistentes. Y todo gracias a una boda. Toda la gente que iría al día siguiente a ese puntual evento asistió a esas fiestas dando un buen lustre al lugar.

Ese fue el último año que asistí, pero la gente de Anchuela siguió yendo. Y no han defraudado, visto lo visto. Siempre hay historias que contar allí. Aunque este año se cortó la racha, lamentablemente. Y, tras tantos años, nadie pudo ir a escribir otra página sobre las fiestas de Torrubia.

Aunque aún queden varias semanas hasta Agosto, es un pequeño preámbulo, algo que te quita un poco el “mono” de orquestas, pero que hace que tengas más ganas aún de estar allí, que ya estamos en verano y que ya hay muchas ganas de pueblo. Aunque sarna con gusto, no pica, dice el refrán.


Tiene pinta que este humilde escritor no volverá a asistir. Y, seguramente, no serán las mejores. Y no estarán bien situadas en el calendario, muy a su pesar. Pero, siempre, pase el tiempo que pase, tendré en mi memoria las fiestas de Torrubia, donde pasé grandes momentos que recordaré. 

martes, 9 de junio de 2015

Fotos antiguas

Se acerca el mes de Agosto muy rápidamente. El calor ya ha llegado, como no podía ser de otra manera, y ya te invaden, si no lo hicieron ya, pensamientos en torno a algo que se viene, que no queda ya mucho e incluso se atisba en el horizonte y que llevabas tiempo anhelando que llegara. Tu pueblo, tu rincón de paz, se aproxima para tu felicidad.

En las redes sociales quedan imborrables recuerdos e imágenes. Desde más tiempo, e incluso del que puedes recordar. Esas fotos que recordabas vagamente, que te hiciste en un momento de euforia y que, gracias a tus amistades, queda inmortalizada, en algunos casos, para tu propia vergüenza. Y cada año que pase, más te arrepentirás. Ley de vida.

Es época de mirar esas viejas, o no tanto, fotos vuelven al presente. No sabes cómo pero has vuelto a ellas. Seguramente, en otro momento del año, ni siquiera hubieras llegado a verlas. No es casualidad. Ni cosa del destino. Pero acabas en ellas. ¿Por qué ahora y no antes? Se acerca el verano. Y muy rápidamente.

Es entonces cuando vuelves a vivir esas instantáneas. Estás de nuevo en ese lugar, en ese momento. Da igual los años que hayan pasado: estás de nuevo allí. Era un recuerdo hibernado en tu memoria. Ni siquiera podías imaginar que aún lo recordabas. Y lo vuelves a vivir. Lo vuelves a sentir. Y vuelves a sonreír.

¡Cómo olvidar aquellas fiestas! Cuantas fotos nos hicimos aquella noche. No puedo evitar hacer el chorras cuando veo la cámara cerca. Y eso que aún iba sobrio… Las fotos no son lo mío. A veces hasta me sorprendo con quien salgo en algunas fotos. Incluso con gente de otros pueblos. Como nos exaltamos en estas noches…

La típica foto grupal en La Marisquería. Corrían las bravas y los chopitos a la misma velocidad que las jarras de sangría. Cada vez viene más gente. ¡Qué diferencia con los primeros años! Nunca cumplimos el horario para bajar. Y eso que bajamos 5 veces en todo el verano. Esta foto creo que es de la primera que bajamos en todo el verano… Tiene pinta.

¿Y esta foto dónde era? Ni me acuerdo… Puede ser aquel día que… no, porque no estaba éste… O puede que sea aquel otro día… ¡Tampoco! Llevaba chaqueta que hacía rasca… Pues no recuerdo que día era… ¡¡Ah sí!! Era el día que no conducía y que casi me toca la línea. A 1 me quedé. El bingo lo dejé por imposible. A 6 me quedé. Cada noche iba a peor.

¡Qué fotaza! Cómo me reí aquella noche… ¡Anda que no han pasado años! Qué joven y delgado que estaba. Igualito que ahora, vaya. Hay alguno que ni viene ya. Se nota que íbamos de caza. Eran otras épocas. Y muy buenas. Creo que esa noche se acabaron liando… Diría que sí. Bueno, seguro que sí, si cada noche desaparecían.


Sumergido en la nostalgia. A cada instante. A cada recuerdo. Pasará mucho tiempo, pero siempre que las veas, siempre que vuelvas a caer rendido al feliz pasado que llevan tras de sí aquellas fotos, volverás a vivir esos días como si de ahora mismo se tratara. Y aún quedan más momentos para inmortalizar por delante. Muchos más.