Las “Peñas” han muerto. Detrás de estas crudas palabras se
encuentra una realidad que se está viviendo año tras año: la huida de la gente
al acabar las orquestas. Ya no se abren en ningún lugar, o prácticamente en
ninguno. Las “Peñas” han cerrado… ¿para siempre? Vayamos por pasos para
explicar este proceso.
Hace muchos años, años después de instaurarse las orquestas,
la gente aún tenía ganas de fiesta y las mal llamadas “Peñas” cumplían el papel
de lugar donde seguir la noche hasta que el cuerpo aguantara, con más música (moderna
se puede llamar) y donde se cerraban, o se abrían, los affaires iniciadas esa
noche o las anteriores. Allí se reunía prácticamente la totalidad de la gente
joven de todos los pueblos que iban esa noche.
Recuerdo, en esa etapa llamada adolescencia, iniciándome en
estas lides. Veía ese lugar lleno y estaba sorprendido. No cabía un alfiler en
ese pequeño lugar. Parecía un pub de cualquier ciudad (pequeña) a reventar. La
gente no se marchaba aunque la orquesta terminara. La fiesta continuaba.
Yo recuerdo “Peñas” de pueblos inexplorados, que nos lo
pasábamos mejor que la propia orquesta. Obviamente por la baja calidad de la
misma. Pueblos como Canales de Molina o
Algar de Mesa, por decir dos que me han venido a la cabeza, destacaron
más por ello que por la propia música contratada. E incluso otros pueblos más
cercanos a nuestra zona. ¿Quién no recuerda “La Pocilga” de Tartanedo? Quizás
el lugar más emblemático de los pueblos de alrededor.
Pero, con el paso del tiempo, al acabar la orquesta, la gente
se marcha enseguida. Quitando los autóctonos y poco más, las ganas de fiesta de
anteriores generaciones se han desvanecido en pocos años, haciendo que el abrir
las propias “Peñas” sea un gesto inútil, solo para un grupo muy reducido de
gente. Si me lo dicen hace unos años, no me lo creería.
¿Por qué este cambio? Sinceramente, se me escapa. Quizás
falte más “sangre” en estas nuevas generaciones. Antes estar en un pueblo ajeno
hasta altas horas, era un gran logro. Quedarse hasta que amaneciera era un
hito. Ya no hay tanta interrelación entre pueblos como se daba en ese tiempo
extra de la noche. Ahora es acabar e irse.
En estos últimos años se ha instaurado el poner música en la
barra, cosa que me parece un acierto si la gente se queda. Poner música y
seguir poniendo copas para que la gente siga, es algo necesario… si hay ganas,
pero como digo, es algo que cada vez cuesta más ver. Un caso digno de mención
es de Labros. Sus orquestas distan mucho de ser buenas (lo siento, pero es
así), pero en cambio mejora mucho el post, donde un servidor se lo ha pasado
bien.
Dudo mucho que las “Peñas” vuelvan a sentir el auge que tuvo
en los 90 e inicio del 2000, pero aún mantengo un poco (casi minúsculo) de
esperanza para ver esas ganas que veía yo de adolescente, que intenté mantener
en mi época “dorada” y que ahora mismo no veo. Todo sea cambiar la mentalidad.
Pero las “Peñas” cerraron para siempre. Se acabó la música.
Yo solo vivi la experiencia un año imaginate... yo también estoy a favor de que vuelvan!!! Aunque en Labros de cerró porque los vecinos de quejaron porque tenían a los peques durmiendo!
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