miércoles, 26 de julio de 2017

Visitantes en... Turmiel

Uno de los pueblos que pensé para este serial de entradas fue Turmiel. Os explico por qué. En lo que alcanza mi memoria, tan buena para estos detalles pero mala para los estudios, fue el primer pueblo que me fijé en el nombre de las calles. Más bien, de una. La Calle del Reloj. Imposible de no ver el cartel viniendo del sentido que vengo. Con el tiempo, me fui fijando en más, pero, ya entraremos en detalles.

Turmiel es uno de los casos que el pueblo es dividido en dos partes, de forma más o menos parecida, aunque siempre haya una con más densidad. La carretera que la separa es la CM-2107, que acaba llegando hasta Anquela del Ducado, desembocando en la N-211, muy conocida por los madrileños y para los que no lo somos, ya que vamos hacia Molina de Aragón por ese sentido.

Pero, la particularidad, es que le dan nombre. Calle de la Carretera. Nombre obvio y que es bastante común en muchos lugares, pero no por estos pueblos. Ni siquiera en otro de los pueblos que pasa la carretera por en medio, como Tartanedo, la denominan así. Esta fue la segunda calle que me fijé del pueblo. Fácil, ya que es por donde venimos, sea del sentido que sea. La mayoría, por el mismo.

Es, sin duda, el pueblo donde en más sitios diferentes he dejado el coche. El que tiene un porcentaje más alto, según mi estadística interna, es en la propia Calle de la Carretera, a final del pueblo, ya que tienen bastante hueco como para dejar toda la flota de vehículos que trae un mismo pueblo. De hecho, cuando he ido en las últimas ocasiones, siempre ha sido así. La última hace apenas 1 mes.

Otra vez aparqué en un descampado que tienen en una de las calles que voy a descubrir para los no habituales: la Calle del Molino. Está situada justo en la zona que he descrito antes, al final del pueblo, aunque realmente es un camino con una bifurcación, con el final en una propiedad en un caso y de nuevo a la carretera, en el otro. Es, quizá, la calle más alejada del pueblo.

Siguiendo mi ruta, también he dejado el coche al lado del frontón. Bien pegado a un lado, que estás justo en la carretera. Una de las curiosidades es que la famosa Calle de la Carretera, abarca todo el mencionado frontón. Incluso la parte alta, donde está situado el chiringuito actualmente. Aunque, donde estaba antes, realmente no esa propia calle. Estaba en la Calle Manezuela. Conocido por muchos porque también tiene otra vertiente en aquel camino que visitamos alguna vez durante la noche cerca de la Calle del Reloj. Algunos ya me han entendido.

Y la última, para acabar esta sutil introducción a las calles con algo tan banal como el aparcamiento, ha sido en la Calle del Reloj, la calle más importante del pueblo, según su situación, para este escritor. Esa calle te lleva hasta la Peña, hasta el bar y, si sigues hasta arriba, a la Iglesia. La calle, se acaba uniendo con el Camino de las Hoyuelas, que es la última calle del pueblo (o la primera si vienes desde el otro sentido), para ser absorbida por esta y continuar su camino hacia más arriba del pueblo.

Ya que hemos hablado de la Iglesia, hay otra calle que llega a ella. No me refiero Calle la Iglesia, situada al lado, que también. No. Me refiero a la Calle Oscura. Una calle que empieza en la Calle de la Carretera, en uno de esas estrechas calles que hay yendo hacia el final del pueblo (insisto, sentido Anquela), pasando por detrás de la zona ociosa de frontón y chiringuito, aunque puede que hayas pasado por ahí, ya que es justo a mano izquierda cuando subes las escaleras para tomarte la copa de turno. Sin duda, el nombre le viene al pelo por su ubicación.

Y para seguir dando luz a los visitantes nocturnos, que somos varios, no solo la Peña está situada en la Calle del Reloj. Seguramente habréis ido por su lado derecho, que acaba llamándose la Calle Peñuelas, que se une con la Calle la Cuesta, que se llama así por motivos obvios y que también se junta con la Calle la Iglesia. Al final, todos los caminos llevan a Roma. A la Calle del Reloj, en este caso.


Como visitante, reconozco que solo he recorrido algunas calles y muchas, no enteras, pero seguramente, muchos otros, hayan podido descubrir sus sitios, sus rincones, sus lugares. Es fácil perderse en cualquier sitio. O Calle. Seguro que ni le ponían nombre. Y es que el reloj no solo marca las horas, también los momentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario