Como es malamente habitual en mí, he vuelto a pasar mucho
tiempo sin escribir. Mis quehaceres son a veces un amante que requiere excesivo
caso. Demasiado para mi gusto. Una vez hecho esta breve e innecesaria disculpa,
nos centramos de nuevo en ese rinconcito que en breve vamos a poder disfrutar
de todo su esplendor. Aunque de eso quería yo hablaros en este post.
Hace una semana, justo, volví, después de Semana Santa, a
nuestro querido sitio, acompañado de otros anchuelinos, gentilicio irreal
totalmente extendido entre los habitantes pasajeros, para aprovechar el puente
que tuvimos los barceloneses, en este caso, para disfrutar de unos días de
descanso por allí. Descanso que no fue tal, como ya se imaginaba desde un
principio. Una escapada con nombre y apellido.
Ya he comentado muchas veces que el pueblo no debe ser solo
en verano. Hay más épocas para disfrutar de él. Eso ya requiere tiempo y
voluntad. Desde verano hasta la siguiente Semana Santa hay varios puentes o
días festivos. El clima veraniego desaparece. Mejor dicho, el frío aparece más
fuerte. A medida que pasa el tiempo se van diluyendo esos recuerdos frescos de
ese mes de Agosto que tanto ansiamos.
Todo eso cambia hasta llegar a esos pocos días de Marzo o Abril.
Cuenta nueva. Dulce espera hasta esos primeros días del mes estival por
excelencia. Cualquier visita que se haga en ese periodo de tiempo, cuando la
cuenta atrás es inevitable, se convierte en una bocanada . En una pequeña píldora. Un efecto placebo
veraniego. Un tiempo que tu mente te hace trasladar a esas fiestas que tanto
has añorado.
Un alto en el camino en tu vida cotidiana. Un “break” con un
claro diferencial de otras posibles, para los afortunados, estancias. Ya no hay
chaqueta que valga. Durante el día, claro. El mal tiempo parece que se haya
marchado hasta nuevo aviso. Todo tiene un sabor diferente ya. El verano ya
llegó, como dice esa canción de hace años tan típica de esta estación. Por fin
llegó.
Y es inevitable no pensar en lo que pasará dentro de unas
semanas. Otro año más, si el trabajo te lo permite, volverás a estar detrás del
Chiringuito sirviendo copas. Cantando esos temas que tantas veces has escuchado
y que, en algunos casos, hasta repudias. Saludando a esa gente de otros pueblos
que ves por esas tierras fieles a su cita. Y volverás a extrañarlo cuando
termine fugazmente.
Ya no es una quimera: está cerca. Esos pocos días por el
pueblo, por nuestro querido pueblo, solo nos hace tener más ganas. Con menos
moderación que en otras ocasiones. Las preguntas de cuándo irás ya acechan.
Pronto, dices con reservado optimismo. Más temprano que tarde ya. Quién lo iba
a decir hace unos pocos meses. Tan lejos quedaba, como cercano está ahora.
Sea como fuere, ese aire nuevo, pero de siempre, te da un
leve empujón para salvar esa distancia que queda. Siempre ayuda, desde luego. De
cuerpo presente, pero de vacaciones mentalmente. Julio, pasa rápido ya. El
reloj corre, pero no a la velocidad que quisieras. Y si necesitas más ánimos,
ya sabes. Una escapada y a tener un pequeño tentempié de verano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario