miércoles, 2 de marzo de 2016

El "hype"


Ha pasado mucho tiempo desde mi último post. Demasiado seguramente. Obligaciones me han privado de hacer alguna entrada más. Aunque seguramente el último “post” quedó por todo lo alto para acabar el año pasado. No creo que ninguno pudiera superarlo. Y mi inspiración tampoco estaba para tirar cohetes. Ya hemos pasado página. Año nuevo… entradas nuevas.

No es casualidad que escriba de nuevo en este mes de Marzo. El mes de Semana Santa. Pocas semanas quedan para que llegue y muchos de nosotros, volvemos a nuestro rincón de paz, después de mucho tiempo. Son pocos días. Demasiado pocos, diría. Pero necesarios. Unos breves instantes en este largo periodo de ausencia para abrir boca. Aunque demasiado escaso para el tiempo que querríamos.

En este tiempo que queda, días, vuelve esa sensación al cuerpo que teníamos apagada, hibernando, agazapada, esperando de nuevo su oportunidad para resurgir tras mucho tiempo. Algunos lo llamarán tener muchas ganas, cosa que sería lo más correcto. Pero yo prefiero usar el término anglosajón “hype”. Cuanto más se acercan los días, más “hype”.

Ya de antemano aviso que no estoy usando correctamente la palabra, aunque su definición no es muy clara. La definición sería algo así como crear expectación exagerada de algo, normalmente de algún producto.  En este caso, el pueblo sería lo que nos crearía esa expectación, aunque eliminaría exagerada de este enfoque que le damos al “hype”.

“Hype” es eso que te entra en el cuerpo cada vez que se acerca el volver al pueblo. “Hype” es empezar a pensar que día será el elegido para ir. “Hype” es empezar a hablar con la gente de tu pueblo para saber a quién veras y a quién no. “Hype” es pensar si el tiempo respetará o pasará como otras ocasiones. “Hype” es pensar en otros años y saborear esos momentos como si fuera ahora. “Hype”, simplemente.

Ese sentimiento estaba en calma durante este tiempo. Trabajo, estudios eran la prioridad. Ya quedaban atrás esos días de verano, como diría la canción. Tantos kilómetros de distancia, como días en el calendario para volver. Cambias de año y te das cuenta que el tiempo ha pasado muy rápido. No lo sabes, pero ya está despertando.

Enero. Febrero. Meses puente. El invierno empieza a hacer las maletas, aunque el clima diga lo contrario. Marzo. Ya miras a la cara a la Semana Santa. Esas ganas iban aumentando lentamente, casi sin percibirlo. Pero el volcán se está poniendo en erupción. Queda muy poco tiempo. Ya le das vueltas a la cabeza. Tachando días de un calendario imaginario. Estamos a principio de mes aún.

Aún quedan unos días, pero ya vas preguntando cuándo irán al pueblo. Algunos ni lo saben aún. No a todos les llega el “hype” a la vez. Pero es altamente contagioso. Y a medida que se acerca, lo es más. Se preguntan planes. ¿Qué se hará? ¿Dónde se irá? ¿Cuándo será? Preguntas sin respuesta a estas alturas. Aunque hay cosas fijas, clásicas, de otros años. Lo que funciona, no hay que cambiarlo.

El “hype” no se puede controlar. Hay ganas de pueblo. Se acerca la fecha. Más ganas aún. No es verano, eso está más que claro, pero después de tanto tiempo de ausencia, como prólogo alejado de Agosto, ya era hora de volver de nuevo. Y no acaba ahí. Una vez hayas estado allí. Una vez hayas pasado unos días, el “hype” no se desvanece. Tocará el “hype” de verano. Ya irás descontando los días, una vez más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario