domingo, 27 de julio de 2014

Por la noche

La noche. Igual a nuestros ojos, diferente a nuestra forma de vivirla. Desde nuestro amanecer hasta el atardecer, esa rotación de la tierra que le apaga la luz, es para nosotros un juego, una diversión, un momento de paz. Nuestro momento de lucidez en las noches estivales llega cuando el sol se esconde.

Toque de queda. Las 12 se convierte, para muchos, en el momento de regresar a casa. No hay vuelta atrás cuando llega esa hora límite y el día termina allí. El frontón se convierte en el sitio de encuentro para la chavalería. “La araña”, “Pi”, “El escondite”. Nadie quería ser “poli”. No se paraba de correr por el pueblo. O por los límites que cada uno pusiera.

La adolescencia se avista no muy lejos. Los juegos empiezan a olvidarse y nuevas inquietudes aparecen. Los/as chicos/as ya no solo son amigos/as. Líos y más líos. El inicio de ellos. El reloj ya marca más de esa hora maldita antaño. Te tumbas en la cuesta y miras las estrellas. ¡Cuántas hay! Nunca me había fijado. El silencio retumba en un pueblo que ya duerme.

Las fiestas de tu propio pueblo alcanzan otra dimensión. “Hasta que acabe la orquesta” es tu frase por bandera. Desde primera hora de la noche en primera línea. Como todos los de tu edad. ¿Por qué viene más tarde el resto si ya ha empezado? Ya lo entenderás más adelante. Canciones que estarán en tu cabeza durante años empiezan a asomar.

Tragos furtivos en sitios escondidos. Algún cigarrillo también. Primeros pasos por un mundo que acabará siendo habitual. Y nada oculto. La inocencia se pierde con cada copa desvirgada. Adiós a la “Coca Cola” sola a esas horas. Caras desconocidas que dejarán de serlo año tras año. Se abren nuevos horizontes más allá de tu pueblo.

Vives más de noche que de día, como dice la canción. Las noches se alargan hasta el amanecer. Desenfreno. Copas y más copas. Tantas que no caben en tu cuerpo. Primer estado lamentable en tu vida. No será la última. ¿Vamos a dar una vuelta? Besos en la oscuridad de cualquier lugar. Otra vuelta de tuerca.
Controlas tus límites. Eso no impide que alguna vez los sobrepases. Charlas y conversaciones con gente ya familiar. Ya no solo estás pendiente de los rollos. Te alegras de ver caras conocidas. ¿Y qué es de tu vida? Pregunta respondida año tras año. Aún hay novedades. Sigues pensando en cazar, no lo olvides.

Atrás quedaron tus noches sin recuerdos. Por fin, tras mucho tiempo, solo piensas con la cabeza. Vuelve a aparecer alguna mañana de esas que se quedaron atrás. Empiezas a recogerte antes que la noche pase a ser día. El ritmo frenético de otros años se te hace cuesta arriba. La tranquilidad es tu forma de vida.


Con el tiempo, recuerdas aquellos tiempos que veías las estrellas en la cuesta y ves como cambiaron las noches. Lejos queda esconderse en cualquier rincón. Como aquel primer beso que recordarás pase el tiempo que pase. Y es que casi todas las cosas pasan siempre en el mismo momento. Por la noche.

1 comentario:

  1. Bua esque siempre me siento identificada en todo lo que pones! Me encanta como escribes :)

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