La noche. Igual a nuestros ojos, diferente a nuestra forma
de vivirla. Desde nuestro amanecer hasta el atardecer, esa rotación de la
tierra que le apaga la luz, es para nosotros un juego, una diversión, un
momento de paz. Nuestro momento de lucidez en las noches estivales llega cuando
el sol se esconde.
Toque de queda. Las 12 se convierte, para muchos, en el
momento de regresar a casa. No hay vuelta atrás cuando llega esa hora límite y
el día termina allí. El frontón se convierte en el sitio de encuentro para la
chavalería. “La araña”, “Pi”, “El escondite”. Nadie quería ser “poli”. No se
paraba de correr por el pueblo. O por los límites que cada uno pusiera.
La adolescencia se avista no muy lejos. Los juegos empiezan
a olvidarse y nuevas inquietudes aparecen. Los/as chicos/as ya no solo son
amigos/as. Líos y más líos. El inicio de ellos. El reloj ya marca más de esa
hora maldita antaño. Te tumbas en la cuesta y miras las estrellas. ¡Cuántas
hay! Nunca me había fijado. El silencio retumba en un pueblo que ya duerme.
Las fiestas de tu propio pueblo alcanzan otra dimensión. “Hasta
que acabe la orquesta” es tu frase por bandera. Desde primera hora de la noche
en primera línea. Como todos los de tu edad. ¿Por qué viene más tarde el resto
si ya ha empezado? Ya lo entenderás más adelante. Canciones que estarán en tu
cabeza durante años empiezan a asomar.
Tragos furtivos en sitios escondidos. Algún cigarrillo también.
Primeros pasos por un mundo que acabará siendo habitual. Y nada oculto. La
inocencia se pierde con cada copa desvirgada. Adiós a la “Coca Cola” sola a
esas horas. Caras desconocidas que dejarán de serlo año tras año. Se abren
nuevos horizontes más allá de tu pueblo.
Vives más de noche que de día, como dice la canción. Las
noches se alargan hasta el amanecer. Desenfreno. Copas y más copas. Tantas que
no caben en tu cuerpo. Primer estado lamentable en tu vida. No será la última. ¿Vamos
a dar una vuelta? Besos en la oscuridad de cualquier lugar. Otra vuelta de
tuerca.
Controlas tus límites. Eso no impide que alguna vez los
sobrepases. Charlas y conversaciones con gente ya familiar. Ya no solo estás
pendiente de los rollos. Te alegras de ver caras conocidas. ¿Y qué es de tu
vida? Pregunta respondida año tras año. Aún hay novedades. Sigues pensando en
cazar, no lo olvides.
Atrás quedaron tus noches sin recuerdos. Por fin, tras mucho
tiempo, solo piensas con la cabeza. Vuelve a aparecer alguna mañana de esas que
se quedaron atrás. Empiezas a recogerte antes que la noche pase a ser día. El
ritmo frenético de otros años se te hace cuesta arriba. La tranquilidad es tu
forma de vida.
Con el tiempo, recuerdas aquellos tiempos que veías las
estrellas en la cuesta y ves como cambiaron las noches. Lejos queda esconderse
en cualquier rincón. Como aquel primer beso que recordarás pase el tiempo que
pase. Y es que casi todas las cosas pasan siempre en el mismo momento. Por la
noche.
Bua esque siempre me siento identificada en todo lo que pones! Me encanta como escribes :)
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