Se acerca el mes de Agosto muy rápidamente. El calor ya ha
llegado, como no podía ser de otra manera, y ya te invaden, si no lo hicieron
ya, pensamientos en torno a algo que se viene, que no queda ya mucho e incluso
se atisba en el horizonte y que llevabas tiempo anhelando que llegara. Tu
pueblo, tu rincón de paz, se aproxima para tu felicidad.
En las redes sociales quedan imborrables recuerdos e
imágenes. Desde más tiempo, e incluso del que puedes recordar. Esas fotos que
recordabas vagamente, que te hiciste en un momento de euforia y que, gracias a
tus amistades, queda inmortalizada, en algunos casos, para tu propia vergüenza.
Y cada año que pase, más te arrepentirás. Ley de vida.
Es época de mirar esas viejas, o no tanto, fotos vuelven al
presente. No sabes cómo pero has vuelto a ellas. Seguramente, en otro momento
del año, ni siquiera hubieras llegado a verlas. No es casualidad. Ni cosa del
destino. Pero acabas en ellas. ¿Por qué ahora y no antes? Se acerca el verano.
Y muy rápidamente.
Es entonces cuando vuelves a vivir esas instantáneas. Estás
de nuevo en ese lugar, en ese momento. Da igual los años que hayan pasado:
estás de nuevo allí. Era un recuerdo hibernado en tu memoria. Ni siquiera
podías imaginar que aún lo recordabas. Y lo vuelves a vivir. Lo vuelves a
sentir. Y vuelves a sonreír.
¡Cómo olvidar aquellas fiestas! Cuantas fotos nos hicimos
aquella noche. No puedo evitar hacer el chorras cuando veo la cámara cerca. Y
eso que aún iba sobrio… Las fotos no son lo mío. A veces hasta me sorprendo con
quien salgo en algunas fotos. Incluso con gente de otros pueblos. Como nos
exaltamos en estas noches…
La típica foto grupal en La Marisquería. Corrían las bravas
y los chopitos a la misma velocidad que las jarras de sangría. Cada vez viene
más gente. ¡Qué diferencia con los primeros años! Nunca cumplimos el horario
para bajar. Y eso que bajamos 5 veces en todo el verano. Esta foto creo que es
de la primera que bajamos en todo el verano… Tiene pinta.
¿Y esta foto dónde era? Ni me acuerdo… Puede ser aquel día
que… no, porque no estaba éste… O puede que sea aquel otro día… ¡Tampoco!
Llevaba chaqueta que hacía rasca… Pues no recuerdo que día era… ¡¡Ah sí!! Era
el día que no conducía y que casi me toca la línea. A 1 me quedé. El bingo lo
dejé por imposible. A 6 me quedé. Cada noche iba a peor.
¡Qué fotaza! Cómo me reí aquella noche… ¡Anda que no han
pasado años! Qué joven y delgado que estaba. Igualito que ahora, vaya. Hay alguno
que ni viene ya. Se nota que íbamos de caza. Eran otras épocas. Y muy buenas.
Creo que esa noche se acabaron liando… Diría que sí. Bueno, seguro que sí, si
cada noche desaparecían.
Sumergido en la nostalgia. A cada instante. A cada recuerdo.
Pasará mucho tiempo, pero siempre que las veas, siempre que vuelvas a caer
rendido al feliz pasado que llevan tras de sí aquellas fotos, volverás a vivir
esos días como si de ahora mismo se tratara. Y aún quedan más momentos para
inmortalizar por delante. Muchos más.
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